viernes, 25 de enero de 2019

Formación docente


Concepto de formación docente
El modelo de educación bancaria que predomina en los salones de clase suele igualmente dominar en los procesos de formación inicial y docentes en servicio. En lugar de promoverse el desarrollo de marcos conceptuales, actitudes, valores y capacidades para la práctica educativa reflexiva y creativa, se emplean cientos de horas en la trasmisión de información muchas veces poco pertinente para   la práctica educativa.
Limitaciones:
             No se parte de la experiencia y nivel de desarrollo profesional de los maestros.
             No se provoca un proceso de reflexión y problematización de la práctica pedagógica de los maestros.
             No se fomentan experiencias para correlaciones e integrar constantemente la teoría y la práctica.
             No se trabaja sistemáticamente para transferir lo aprendido a la práctica experimental y creativa en el escenario del aula.
             No se lleva a cabo un trabajo de formación que incluya reto comunicación y evaluación formativa en el lugar mismo de la práctica.
             Se adopta una actitud paternalista y demasiado dirigista que le impide al maestro desarrollar la actitud crítica, experimental, creativa con autonomía y coraje, la cual requiere para llevar a la práctica lo aprendido.

Frente a esto se han propuesto (Villarini, 1987, 1990, 1991, 2003,2010, 2010b) un concepto de la formación docente en el cual la formación que se lleva a cabo responde algunos principios entre ellos:

             El punto de partida será un diagnóstico y autodiagnóstico de la experiencia, nivel de desarrollo profesional, intereses, necesidades y capacidades de los maestros. A este punto de partida deberá referirse constantemente todo el proceso de capacitación.
             La formación consiste en el proceso de problematizar la propia práctica de enseñanza. Esto requiere que el maestro reconozca, analice y evalúe la preconcepciones y actitudes que orientan su práctica y que condicionan su aprendizaje de nuevas ideas.
             La formación consiste en adaptar (asimilar-acomodar) nuevos puntos de vista para reflexionar críticamente sobre la práctica. Ello requiere reconocer las limitaciones de nuestras preconcepciones y actitudes. Requiere igualmente una actividad metacognitiva a fin de tener conciencia de los procesos de pensamiento, actitudes y el conocimiento que guía la planificación, ejecución y evaluación de nuestras propias prácticas de enseñanza.
             La formación es un constante proceso de teoría y práctica reflexiva. Los conceptos nuevos se desarrollan poniéndolos en práctica, observando y evaluando el poder que dan para entender, evaluar y organizar la práctica.
             La formación debe permitir constantemente una retrocomunicación entre maestros y facilitadores sobre la comprensión y puesta en práctica de las ideas que se desarrollan en el curso.

La formación de los docentes como constructores del sistema educativo.
La formación profesional del educador como promotor del desarrollo humano integral comienza por el reconocimiento de que es cada uno de ellos quienes construyen el sistema educativo y a la vez forman a los educandos a través de lo que van viviendo y experimentando día a día. Cada educador consiente o no de ello, crea su propio sistema educativo; tiene su “librito” de para qué y cómo se debe organizar el proceso de enseñanza-aprendizaje. Las alternativas son asumir esa tarea de modo irreflexivo y burocrático o de manera reflexiva, crítica y creativa.

Este sistema educativo que construye el educador consta de los siguientes elementos y relaciones:
             El sistema opera en un contexto socio cultural en el que tienen lugar los procesos adaptativos de asimilación y acomodación (Piaget), en su forma específicamente humana que es la apropiación cultural (Vygotsky), los cuales determinan sus necesidades e intereses educativos y con ello su potencial de aprendizaje.
             Los fundamentos filosóficos y científicos que justifican y dan base racional y experimental al sistema con sus diversos elementos. Los fundamentos comprenden concepciones, teorías, estudios, experiencias, tradiciones y valoraciones acerca del ser humano, la sociedad y la educación lo que permiten justificar científica y filosóficamente, además de dar coherencia y eficacia a las metas y medios del sistema.
             Las metas educativas indican los logros a los cuales se orientan el sistema y determinan el carácter de los diversos elementos del mismo. Estas se desprenden de las necesidades e intereses educativos identificados; nos dicen lo que se busca aprender y, por ende, los desarrollos que se quiere suscitar. Expresan lo que el educando debe aprender (conocimiento, destreza, actitud; la capacidad que debe desarrollar gracias al sistema y así poder evaluar su efectividad.
             El contenido se refiere a aquello que será objeto de apropiación cultural por medio de la actividad de enseñanza del educador y de aprendizaje del educando de modo que se logren las metas del sistema. El objeto de estudio debe corresponder, ser coherente con la meta que se busca, si se busca construir conocimiento se estudia el objeto o su concepto; si se busca desarrollar una destreza se estudia y ejecuta la actividad que la ejemplifica; si se busca desarrollar una actitud se estudia o se recrea real, imaginaria o vicariamente el comportamiento y el sentimiento que la expresa.
             Las actividades de aprendizaje, es decir de estudio, reflexión, investigación, diálogo, producción, y otros que lleva a cabo el educando, provocan experiencias que fomentan los desarrollos humanos expresados en las metas.
             Las actividades de evaluación y auto evaluación, tanto del proceso de enseñanza como del aprendizaje deben reflejarse en los logros del sistema, es decir, de su efectividad. Los tipos o métodos de las actividades de evaluación deben corresponder, ser coherentes, con el tipo de aprendizaje y enseñanza llevada a cabo y con las metas cuyo logro busca ser evaluado.  
             La formación del educando será el resultado de las experiencias que proporcionan la convivencia en el espacio escolar, el currículo y la relación entre la escuela y la comunidad. Por ello el sistema educativo del docente comprende tres subsistemas o dimensiones, en cuyo espacio se lleva a cabo la relación educativa y se despliega la actividad de enseñanza-aprendizaje: el programa de estudios (currículo), la convivencia humana en el espacio educativo y la relación que dicha comunidad intramuros establece con la comunidad social.


futuros docentes

nosotros los futuros docentes somos parte del proceso de enseñanza y aprendizaje del mañana.